La Nación del Islam: El supremacismo negro que cree en los “demonios de ojos azules” y admira a Hitler

En este especial que dedicamos al supremacismo, hemos hablado de muchos otros tipos de actitudes que buscan situar a una raza o etnia por encima de las demás. Desde el más que obvio racismo exacerbado de los nazis, a cosas más desconocidas como el dominio de la etnia Han en China. No obstante, queda un asunto interesante que tratar y este es el nacionalismo negro, muchas veces olvidado en el contexto político y social actual.

En este caso, y por tratar de simplificar el asunto, hablaremos sobre todo de un grupo en concreto, la llamada Nación del Islam que, ni es una nación, ni son islámicos, sino un grupo extremista y supremacista negro que, durante décadas, se extendió por los Estados Unidos con una doctrina central, los blancos fueron creados por demonios y debían ser exterminados.

La nación del islam

El grupo nace de la mano de una figura tremendamente polémica. En los años 30, cuando los movimientos por los derechos civiles comenzaban a emerger en el seno de los Estados Unidos, Wallace Fard Muhammad fundó esta organización en Detroit. En 1934, su hijo y sucesor, Elijah Muhammad, expandió la organización por todo el país aprovechando la compleja coyuntura política.

Tras la muerte de Elijah en 1975, su hijo Warith Deen Mohammed intentó moderar las enseñanzas más extremas y acercó el grupo al islam ortodoxo. Louis Farrakhan, sin embargo, restableció en 1977 la Nación del Islam original, fiel a las doctrinas de Elijah. Bajo su liderazgo —que continúa hoy—, la organización ha mantenido el mensaje supremacista, combinado con un fuerte componente antisemita.

Sus creencias

La organización se sustenta sobre varias ideas clave. En primer lugar, afirman ser islámicos por ser, según su punto de vista, la religión adecuada para los hombres negros. No obstante, cualquier practicante de esta religión vería inmediatamente que esta afirmación no tiene ningún sentido de acuerdo al Corán.

En primer lugar, el líder de la organización es definido como una suerte de enviado de Dios (Alá) en la tierra. El islam establece que Mahoma fue “el sello de los profetas”, es decir, el último de los enviados de Dios para establecer el mensaje, por lo que cada ciertos años, en función de los vientos políticos y sociales, aparezca un nuevo mensajero autorizado va contra uno de los dogmas fundamentales de esta religión.

En segundo lugar, la cosmología del grupo es, en el mejor de los casos, curiosa. Según sus ideas, en un pastiche entre las religiones monoteístas, y expresadas en libros como Message to the Blackman in America, hace unos 6.600 años un científico negro llamado Yakub creó la raza blanca mediante un proceso de “injerto” eugenésico en la isla de Patmos (llamada Pelan en las enseñanzas del grupo).

Yakub separó los “gérmenes” negros y marrones, prohibió matrimonios entre negros, ordenó matar a los bebés demasiado oscuros y, tras 600 años de selección, produjo una raza “pálida” de diablos. Estos blancos —“blue-eyed devils”— carecen de divinidad interior, son intrínsecamente mentirosos, violentos y malvados por naturaleza y su objetivo final es someter y torturar al hombre negro.

Esto, aparte de ir contra el habitual antirracismo islámico, ya que la fe y no la raza es el elemento determinante en teoría para el islam —con excepciones en función de los grupos islámicos en concreto, claro está—, pone en el foco de la creación a un grupo que ni siquiera es árabe o semita, sino africano.

El último punto, y si cabe el más llamativo, es la creencia de que Alá no es un Dios, sino una sucesión de hombres negros. Según su visión Alá no es una entidad divina, ni un poder cósmico, en una aproximación más atea, sino un hombre negro mortal que forma parte de una estirpe de dioses de piel oscura. Esta visión no es metafórica para la NOI, ni una metáfora, se presenta como verdad histórica y teológica literal que debe ser interpretada de forma directa.

El grupo impone también una disciplina estricta a sus miembros; prohibición de cerdo, alcohol, drogas y tabaco; vestimenta modesta, roles de género muy definidos y énfasis en la familia y el trabajo. El Fruit of Islam, su ala paramilitar masculina, entrena en disciplina física y protección de los templos. Históricamente ha creado negocios, granjas, escuelas y el periódico Muhammad Speaks, logrando que muchos miembros abandonen la delincuencia y las adicciones, lo que les ha permitido venderse a sí mismos como filántropos dentro de la comunidad negra de EE.UU.

Supremacismo y separatismo

La organización defiende, como parece ser obvio por lo que hemos ido comentando, una visión excluyente y supremacista de la relación entre las diferentes razas. Desde sus inicios sus reclamaciones se han enfocado en la creación de un estado independiente para las personas negras en el que los blancos no puedan acceder con el supuesto objetivo de evitar que su influencia corrompa a la sociedad.

De hecho, en los años 60 fueron famosos por su oposición frontal a los movimientos políticos por los derechos civiles que impulsaban la reconciliación en el país como los dirigidos por Martin Luther King o el congresista y reverendo Adam Clayton Powell Jr. Tanto fue así que llegaron a compartir espacio con el Partido Nazi Americano, que prometió darles su apoyo al defender, en teoría, una idea bastante similar consistente en la segregación completa.

Malcolm X, ícono de los derechos civiles, militó varios años en esta organización hasta 1964, cuando su conversión al islam suní y su visión paulatinamente más moderada causaron su ruptura completa con la organización. Malcolm X sería asesinado poco más de un año después por varios miembros de esta organización al considerar que había humillado a la Nación del Islam y había traicionado a su raza.

Algo no menos destacable, y bastante relacionado con lo que hemos dicho antes, es la visión particularmente positiva que tienen de Adolf Hitler y del nazismo. Y es que el antisemitismo es un componente central desde los inicios y se intensificó con Farrakhan. Los judíos son descritos como “chupasangres”, controladores de medios, finanzas y Hollywood, y parte de la “sinagoga de Satanás”. Farrakhan ha afirmado que “los judíos son mi enemigo” y ha elogiado a Hitler como “un gran hombre”. También promueve la homofobia y el rechazo a las personas LGBTQ+.

Esta combinación de supremacismo anti-blanco, antisemitismo y conspiracionismo ha llevado a organizaciones como la ADL a clasificar a la NOI como grupo extremista que difunde odio racial y religioso y como el exponente vivo más importante, en estos momentos, del supremacismo negro.

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