La idea de crear un ejército común europeo ha vuelto al centro del debate político tras la propuesta del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha defendido que la Unión Europea debe avanzar hacia una defensa conjunta “de forma inmediata”.
Durante un foro celebrado en Barcelona, Sánchez fue contundente al afirmar que Europa no puede permitirse depender de potencias externas en materia de seguridad, señalando que la creación de un ejército europeo no debería retrasarse “ni diez años ni dos, sino cuanto antes”.
El contexto internacional, marcado por conflictos en Oriente Medio y la guerra en Ucrania, ha intensificado este debate. Según el mandatario, una defensa común permitiría a Europa actuar con mayor autonomía y responder de forma más eficaz a crisis globales.
La propuesta no es nueva, pero ha ganado fuerza en los últimos años. Diversos líderes europeos y organismos han señalado la necesidad de reforzar la cooperación militar y reducir la dependencia de aliados como Estados Unidos.
Sin embargo, la creación de un ejército europeo plantea importantes retos:
- coordinación entre países
- diferencias políticas
- financiación
- relación con la OTAN
A pesar de ello, el debate refleja un cambio de mentalidad en la Unión Europea, cada vez más orientada hacia una mayor integración en materia de defensa.